Cristianos Radicales y la Palabra de Dios (parte 1 de 3): Autoridad

Bible-gun

Bruxy Cavey.

Creemos en la fidedigna, inerrante e infalible Palabra de Dios… y su nombre es Jesús.

Esta es la primera de tres publicaciones sobre la autoridad, la inerrancia y la aplicación de la Palabra de Dios desde una perspectiva cristiana anabaptista. El Anabaptismo es un movimiento de hace 500 años el cual se formó principalmente después de la Reforma Protestante, y se conoció como la Reforma Radical. “Radical” es una buena palabra para describir a los anabaptistas, ya que proviene del latín, radix, que significa “raíz”. Los Reformadores Radicales fueron y siguen tratando de hacer que los cristianos regresemos a nuestras raíces como seguidores de Jesús. Mientras que la Reforma Protestante se trataba de hacer que los cristianos se unieran alrededor de la Biblia, la Reforma Radical fue un llamado a que los cristianos se unieran alrededor del Jesús que leen en la Biblia. (Para más información sobre la Reforma Radical mira nuestra serie de enseñanzas aquí.)

Cuando los Radicales (o anabaptistas) escuchamos o usamos la frase “la Palabra de Dios” tendemos a pensar en tres cosas en orden descendente:

  1. Jesús
  2. El mensaje de Dios contenido en la Biblia
  3. La Biblia

Cuando los Reformadores (o protestantes) escuchan o usan la frase “la Palabra de Dios”, suelen pensar en cosas similares a los Radicales, pero en orden inverso:

  1. La Biblia
  2. El mensaje de Dios contenido en la Biblia
  3. Jesús

Desde el siglo XVI, cuando los Reformadores Protestantes y los Reformadores Radicales se distinguían entre sí como expresiones Cristianas alternativas, este simple cambio de énfasis demostró tener una importancia significativa con ramificaciones en el mundo real.

Una crítica que los Radicales a veces hacen a los Reformadores es que los protestantes tienden a hablar acerca de la Biblia de la manera en que los cristianos deberían realmente hablar acerca de Jesús. Muchos Cristianos Protestantes dicen cosas como “seguimos la Biblia”, o hablarán sobre la “autoridad de la Biblia”, o dirán que las Escrituras son “inerrantes”. Como Cristiano Radical, estas son cosas que tiendo a decir sobre Jesús principalmente. Sigo a Jesús y él tiene toda la autoridad, Jesús es perfecto y sin error.

La mayoría de los anabaptistas combinaron un enorme amor por las Escrituras con un rechazo a colocarlas por encima (o incluso al lado) de Cristo como la Palabra de Dios. 
~ Stuart Murray, Biblical Interpretation in the Anabaptist Tradition

A veces, cuando los protestantes descubren que los anabaptistas no tendemos a usar la palabra “inerrante” para referirnos a las Escrituras, asumen que debemos ser teólogos liberales (donde “liberal” es una de las peores cosas que puedes decir sobre un compañero cristiano). En sus mentes, solo hay dos bandos: 1) los teólogos conservadores que defienden la inerrancia de las Escrituras y 2) los teólogos liberales que degradan las Escrituras cristianas para importar ideas progresivas (mundanas) a la fe cristiana, aparte del respaldo bíblico. A muchos protestantes nunca se les ocurre que podría haber una tercera opción: un grupo de cristianos profundamente comprometidos que tienen a la Biblia muy en alto como un regalo inspirado de Dios para la Iglesia, pero que también tienen a Jesús en una consideración aún más alta que las Escrituras, y que usan su lenguaje intencionalmente para reflejar esto. Quizás has sido parte de esta forma de pensar. Si es así, me puedo identificar.

Así era yo cuando escuché por primera vez sobre la denominación anabaptista de la que ahora formo parte: Be In Christ Canada (antes Brethren In Christ). Cuando escuché sobre BIC yo era un evangélico con teología Reformada/Calvinista. Como pastor Bautista había estado cuestionando lentamente algunas suposiciones evangélicas básicas, especialmente el papel que Jesús debería desempeñar en la forma en que interpretamos, entendemos y aplicamos todo en la Biblia. Me pareció que una lectura de las Escrituras centrada en Jesús debería llevar a los seguidores de Cristo a abrazar plenamente (entre otras cosas) el camino de Jesús de no-violencia, el amor por los enemigos y la construcción de la paz. Entonces, cuando el liderazgo de BIC me invitó a dialogar con ellos, me entusiasmó aprender sobre esta denominación de 200 años y saber que era parte de un movimiento de cristianos de 500 años quienes priorizaron precisamente eso: el camino de Jesús de no-violencia, amor por los enemigos y construcción de la paz. A pesar de que estaba emocionado con lo que podría convertirse en mi nuevo hogar denominacional, como evangélico en transición, recuerdo haber sospechado cuando no podía encontrar la palabra “inerrante” en la declaración de fe de BIC. “¡Sabía que eran demasiado buenos para ser verdad!”. La inerrancia, según me habían enseñado, era la prueba de fuego de la ortodoxia, buscando una proclamación clara y audaz de la inerrancia de las Escrituras podría estar más seguro de que una iglesia estaba predicando el evangelio verdadero. Hoy me alegro tanto de no haber escapado del tema o de suprimir mis dudas, me apoyé en las Escrituras y en la conversación en curso sobre esto con mi nueva familia anabaptista.

Aprendí que los Cristianos Radicales estaban lejos de ser teólogos liberales, en realidad, los primeros anabaptistas habrían considerado a los protestantes como el lado liberal de la división porque rechazaron, ignoraron o de algún modo se excusaron de seguir los aspectos más obvios de la enseñanza y del ejemplo de Jesús. Los protestantes eran tan violentos como los católicos en el tiempo de la Reforma Protestante y la Reforma Radical, ¡y racionalizaron su violencia apelando a la Biblia! Repetidamente, los protestantes encontraron una justificación bíblica para la violencia que usaron para invalidar el camino de Jesús, claramente no-violento, de amor por los enemigos y de construcción de paz.

Los anabaptistas, por otro lado, habían estado dispuestos a morir a manos de compañeros cristianos durante generaciones porque se negaban a llevar la espada en defensa propia o en defensa nacional. Su reino era el Reino de Dios, la guerra que emprendieron no era contra carne ni sangre, sino contra un enemigo espiritual (Efesios 6:12), y su único rey era el Rey Jesús. Los anabaptistas creían que Jesús era la definitiva auto-revelación de Dios (Juan 1:18) y que todas las Escrituras deberían interpretarse incansablemente a través del lente de Jesús. Me di cuenta de que, estuviera o no de acuerdo con la teología anabaptista en cada cuestión, confundirlos como teólogos liberales sería un insulto a esta rama del árbol genealógico cristiano.

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Bueno, esa es mi introducción. (¡Gracias por llegar tan lejos!) Ahora hablemos sobre el asunto de la AUTORIDAD…

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Los Anabaptistas tenemos un gran aprecio por las Escrituras y un aprecio aún mayor por Jesús. Jesús es nuestra autoridad final, incluso más que la Biblia.

~ Palmer Becker, Anabaptist Essentials

Los anabaptistas (Reformadores Radicales) leemos la Biblia, la estudiamos, memorizamos y meditamos sobre ella. Sin embargo, no pensamos en términos de seguir la Biblia… seguimos a Jesús. ¿Por qué creo que importa esta distinción? Porque quiero alinear mi lenguaje con Jesús como está registrado en la Biblia. Vamos a desarrollar esto un poco más en tres maneras…

En primer lugar, el seguimiento de Jesús es nuestra identidad como discípulos de Cristo. Somos cristia-nos y no biblia-nos (Hechos 11:26). Esto se alinea con lo que Jesús mismo dijo: “Síganme” (Mateo 4:19). Me parece que esto debería ser cristianismo básico y para nada una idea controversial.

Vengan a MÍ, todos ustedes que están cansados ​​y agobiados, y les daré descanso. Toma MI yugo sobre ti y aprende de MÍ , porque soy amable y humilde de corazón, y encontrarás descanso para tu alma. Porque MI yugo es fácil y MI carga es ligera.

~ Jesús (Mateo 11:28-30)

En segundo lugar, Jesús dijo claramente: “Toda autoridad en el cielo y en la tierra se me ha dado a ” (Mateo 28:18). Después pasó a basar su Gran Comisión a sus discípulos en esta tremenda verdad cuando dijo: “Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones…” (Mateo 28:19). Luego, Jesús continúa diciendo que el proceso de hacer discípulos incluye “enseñarles a obedecer todo lo que yo les he mandado” (Mateo 28:20). Esto no significa que solo leamos las letras rojas de la Biblia (lo dicho por Jesús), pero sí significa que leemos toda la Biblia de una forma diferente: como un apuntador hacia Jesús, quien tiene toda la autoridad sobre nuestras vidas. Los Cristianos Radicales creemos que, como discípulos de Jesús, nuestro compromiso central es aprender de JESÚS como sus discípulos. Lo que aprendemos acerca de Jesús en la Biblia nos debe orientar sobre cómo leemos todo lo demás en la Biblia.

En tercer lugar, en la Biblia vemos ejemplos de Jesús tomando autoridad sobre la Biblia. Considera las seis antítesis en Mateo 5 donde Jesús, seis veces, usa el patrón de “Han oído decir que… pero yo les digo…” También nota la reacción de la multitud al final del Sermón del Monte: que Jesús enseñó con autoridad, no como otros lectores religiosos (Mateo 7:29; también Marcos 1:22, 27; Lucas 4:32, 36 ). O considera la afirmación de Jesús de que “el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados” (Mateo 9:6; Marcos 2:10; Lucas 5:24), lo cual él hace independientemente del sistema de sacrificios establecido en la Biblia. O considera la autoridad de Jesús para revertir sin ayuda las leyes dietéticas de Moisés en Marcos 7:19. O considera a Jesús anulando la enseñanza de Moisés sobre el divorcio y el nuevo casamiento en su discusión con los líderes religiosos en Mateo 19: 8-9. O considera la auto-alineación de Jesús con la autoridad de Dios que vive por encima de la ley en Juan 5, en lugar de mirarse a sí mismo como un hombre que debe someterse y vivir bajo la autoridad de la ley.

Entonces los líderes judíos empezaron a perseguir a Jesús por hacer milagros los sábados. En su defensa, Jesús les dijo: “ Mi Padre aún hoy está trabajando, y yo también trabajo”. Por esta razón, intentaron aún más matarlo; pues no solo quebrantaba el día de reposo, sino que incluso estaba llamando a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios… Y le ha dado autoridad para juzgar porque es el Hijo del Hombre. (Juan 5: 16-18, 27)  

Más adelante en este mismo capítulo, Jesús desafía a los líderes religiosos que amaban, aprendían, estudiaban, memorizaban y seguían la Biblia…

El Padre mismo, quien me envió, ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han oído su voz, ni visto su figura, ni vive su palabra en ustedes, porque no creen en aquel a quien él envió. Estudian las Escrituras diligentemente porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. Son las mismas Escrituras que testifican acerca de mí, pero ustedes se niegan a venir a mí para tener vida. (Juan 5: 37-40)

Esto es serio. Jesús dice que es posible seguir la Biblia, amar la Biblia, estudiar la Biblia: y nunca escuchar la voz de Dios. Además, es posible memorizar y meditar en la Biblia y nunca hacer que la “palabra de Dios habite en ti”. A menos que usemos la Biblia como un apuntador de Jesús, y luego vengamos a JESÚS por nuestra vida, estamos haciendo un mal uso de la Biblia.

Como seguidor de Cristo cuando abro mi Biblia no pregunto “Dios, ¿qué me estás diciendo a través de la Biblia?”, sino “Dios, ¿qué me estás diciendo a través de Jesús en la Biblia?”. Esta simple distinción significa que leo todo, desde Génesis hasta Apocalipsis, de manera diferente.

UNA OBJECIÓN PROTESTANTE…

Vale la pena señalar que aquellos que se identifican como protestantes no son monolíticos en este tema. Por ejemplo, en la cuestión de la autoridad bíblica, N.T. Wright suena tan anabaptista como anglicano. Aun así, algunos protestantes objetan: “¡Espera un minuto! ¡Ustedes los Radicales están usando la Biblia para establecer la autoridad de Jesús! ¿No significa eso que tratas a la Biblia como fidedigna?” Déjame ser lo más claro posible. En la categoría de documentos escritos, la Biblia es única y absolutamente fidedigna (como lo afirma nuestra declaración de fe BIC). Pero recuerda, como cristianos, ningún documento escrito es nuestra autoridad absoluta… ¡Jesús es nuestra autoridad absoluta! Debido a que la Biblia es singularmente inspirada por Dios, confiamos en ella y la usamos, como lo recomienda Pablo en 2 Timoteo 3:16. Así que sí, en lo que respecta a los documentos escritos, la Biblia es fidedigna, reitero, en lo que respecta a documentos escritos. Pero tenemos relación con algo más que un documento escrito. Ningún documento escrito (incluida la Biblia misma) creó los cielos y la tierra, entró en nuestra condición humana, vivió una vida perfecta, sufrió la muerte amorosa que nos trajo la salvación y resucitó como Señor de nuestras vidas. La Biblia dice: “Jesús es el Señor” (Romanos 10: 9).

La Biblia no nos da a Jesús; Jesús nos da la Biblia; y luego la Biblia nos señala directamente a Jesús. La Biblia no es la última autoridad del cristiano, sino nuestra penúltima autoridad, que señala a Jesús como nuestra última autoridad.

La Biblia es para nosotros lo que la estrella fue para los sabios.

~ Thomas Adams

Esta relación entre Jesús y la Biblia es similar a la relación entre Jesús y la estrella que llevó a los magos a Jesús. O para usar otra analogía, la relación entre Jesús y la Biblia es similar a la relación entre Jesús y Juan el Bautista. Cuando Juan el Bautista vio a Jesús, lo señaló y clamó:

¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! A él me refería cuando yo decía: “Después de mí viene un hombre que es superior a mí, porque existía antes que yo” (Juan 1: 29-30)

Juan no nos dio a Jesús; Jesús nos dio a Juan, y luego Juan señaló a las personas hacia Jesús. De nuevo leemos:

Al día siguiente, Juan estaba allí nuevamente con dos de sus discípulos. Cuando vio a Jesús pasar, dijo: “¡Miren, el Cordero de Dios!”  Cuando los dos discípulos lo escucharon decir esto, siguieron a Jesús. (Juan 1: 35-37)

Ya que los discípulos de Juan lo escucharon a él entonces siguieron a Jesús, esto no significa que vieran la autoridad de Juan como absoluta. Simplemente confiaban en Juan lo suficiente como para escuchar su conocimiento y voltearse para seguir a Jesús como su autoridad absoluta. Porque confiaron en Juan, se sometieron a Jesús. Y eso es lo que hacemos cada vez que leemos la Biblia y seguimos a Jesús.

Cuando Juan el Bautista dijo a sus discípulos que siguieran a Jesús, nadie entró en un juego de palabras diciendo: “Pero si escuchamos la palabra de Juan y seguimos a Jesús, ¿no estamos simplemente siguiendo a Juan? ¿No significa eso que Juan tiene la misma autoridad que Jesús si estamos escuchando su instrucción de seguir la autoridad de Jesús? Así que digamos que somos igualmente seguidores de Jesús Y TAMBIÉN seguidores de Juan”. No, por favor, no; esto es absurdo. Ya que escucharon a Juan, confiaron en Juan y creyeron lo que dijo Juan, siguieron a Jesús como la autoridad de sus vidas. Y sin embargo, hoy en día muchos protestantes hacen la misma objeción. Cuando los cristianos Radicales decimos: “Jesús es nuestra única autoridad” algunos cristianos responden: “¡Pero tú solo sabes sobre Jesús por medio de la Biblia! ¡Así que la Biblia debe ser igualmente tu autoridad!” No. Confiamos en la Biblia, así como los discípulos de Juan confiaron en él, y hacemos lo que la Biblia nos dice que hagamos: someternos a la autoridad de Jesús.

¿ENTONCES QUÉ?

Entonces, ¿Por qué es importante esta forma de pensar? ¿Es todo esto solo juegos de palabras y ejercicio académico? Ojalá lo fuera. Me encantan los rompecabezas de palabras y el ejercicio académico es el único tipo de ejercicio que me gusta. Pero esta discusión es más importante que eso. La Historia nos ha demostrado que cuando un grupo de cristianos defiende la idea de la “autoridad de las Escrituras” como lo hicieron los Reformadores Protestantes, no se acercan más a seguir a Jesús en algunos temas muy importantes, como la cuestión del camino de Jesús de no-violencia, amor a los enemigos y construcción de la paz. Durante el siglo XVI, podríamos explicar la violencia católica apelando a la influencia del Papa, quien representó (o debería decir, distorsionó) la autoridad de Cristo en la Iglesia. Los protestantes, sin embargo, rechazaron la autoridad papal y se aferraron a la sola scriptura, que significa “Escritura solamente”. Esto es un estudio de caso del mundo real. Con la influencia del Papa fuera del camino y con las Escrituras como su única autoridad, ¿qué pasó con los protestantes? ¿más unidad? No, más división (ahora hay miles de diferentes denominaciones protestantes). ¿Más amor al enemigo como el de Cristo? No, más violencia (guerras, cacería de brujas y quemas de herejes que no fueron abandonadas por los protestantes). Los Reformadores Protestantes pasaron por alto la enseñanza central de Jesús porque la nivelaron junto con todas las demás enseñanzas de la Biblia como una forma de mantener su compromiso con “la autoridad de las Escrituras”.

Recientemente escuché a un conocido pastor protestante predicar sobre el Sermón del Monte. Expuso el camino de Jesús radicalmente no-violento, de amor al enemigo y de construcción de paz. Me quedé impresionado. Luego hizo esta maniobra y dijo: “Ahora, sabemos que este no es un mandato absoluto para todos los cristianos en todo momento, ya que podemos ver que Dios dio instrucciones muy diferentes a su pueblo a través de Moisés, David y otros santos del Antiguo Testamento”. Después continuó hablando sobre ejemplos de violencia en el Antiguo Testamento como justificación de la participación cristiana en la violencia en la actualidad. ¿Por qué este pastor estaba tratando de nivelar la enseñanza de Jesús con otras enseñanzas en la Biblia? Porque él estaba siguiendo la Biblia, en lugar de permitir que cada enseñanza de la Biblia lo llevé a Jesús. Y hoy, si los cristianos hemos de arrepentirnos verdaderamente de nuestra violencia religiosa, nuestra violencia nacional, nuestra violencia verbal y de actitud, tendremos que ir más allá de solo seguir la Biblia y concentrarnos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe (Hebreos 12:2)

Queridos cristianos, no somos “Gente del Libro”. Esta frase es una designación islámica para los cristianos y no estamos obligados a adoptar un malentendido musulmán como nuestra identidad. No, no somos “Gente del Libro” tanto como somos “Gente de la Persona”. No somos (o al menos no deberíamos ser) una fe libresca, vivida principalmente por la lectura. Este enfoque de la espiritualidad favorece a los privilegiados académica y económicamente en todo el mundo y a lo largo de la historia. Claro, “a quien se le ha confiado mucho, aún más se le exigirá” (Lucas 12:48), y así aquellos de nosotros que podemos leer y darnos el lujo de tener nuestras propias Biblias debemos hacer mucho con ese privilegio. Y mientras leemos la Biblia, que siempre nos lleve a Jesús: la viva, activa y fidedigna Palabra de Dios.

Tal vez eres anabaptista, o tal vez no, pero tal vez seas algo-anabaptista: un Cristiano Radical en crecimiento que ve a Jesús en el centro de todo. Si es así, me encantaría saber de ti. ¡Comenta!

Paz,

Bruxy.

Parte 2 aquí

Fuente original:

http://www.bruxy.com/theology/the-word-of-god-part-1-authority/

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